En el escrito de acusación, además, Nintendo añade que la demanda trasciende la venta de productos ilegales destinados a romper las barreras de seguridad de la consola, porque los cartuchos solo son válidos para la Nintendo DS. Y constituye una infracción del “diseño industrial ajeno” es decir, que se basan en el original. El fabricante también considera que hay infracción de marca, porque contienen información secreta de su propiedad, “incluida en un software o código informático”. De ahí que también acusa de revelación de secretos al importador.
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