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Los derrames de petróleo golpean en múltiples frentes a la vez. El daño que causan no es solamente ecológico, sino también económico, político y social. Una de las tareas más duras que tiene la ciencia es separar al petróleo del agua; y puede que el MIT haya dado en el blanco gracias a una nueva membrana con una altísima capacidad de separación, y todo gracias a  un proceso de fabricación que la haría muy económica.

En España todos recordamos perfectamente el desastre del Prestige, que dañó a más no poder las costas de Galicia en aquel fatídico noviembre de 2002. Al otro lado del planeta tampoco han olvidado lo que causó BP y la plataforma Deepwater Horizon En el golfo de México. De hecho sus secuelas aún están lejos de desaparecer, por más que quieran ocultar todo bajo la alfombra con una escoba de 42.000 millones de dólares… Dichos procedimientos de limpieza causaron tanto, o más daño que el petróleo en sí, y aunque no se ve en la superficie estudios demuestran que se encuentran en el fondo marino.

 

Tal vez el petróleo y el agua no se mezclen pero sí forman una emulsión, extremadamente difícil de separar con métodos tradicionales. Por suerte las mentes privilegiadas del MIT se han puesto manos a la obra para traernos una muy buena solución, y barata! Se trata de una membrana que es capaz de separar completamente el petróleo del agua, sea dulce o salada. Os dejamos el vídeo a continuación para que podais ver el proceso:

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Se trata de una serie de membranas que contienen lo que sus creadores llaman estructuras de poros jerárquicas. Dichas membranas están compuestas por una capa muy fina de nanoporos, y otra mucho más gruesa de microporos que limitan el paso del material no deseado. Al mismo tiempo que soportan la alta presión y el paso del líquido. Un aspecto muy interesante es que los investigadores tienen la capacidad invertir las propiedades de las membranas: Dependiendo de cada caso, es posible repeler agua y atraer petróleo, o lograr exactamente el efecto contrario. La combinación de nanoporos y microporos resuelve los inconvenientes que atravesaron desarrollos previos, con membranas destruidas a causa de la presión.

La mejor parte es que la fabricación de las membranas podría ser elevada a escala industrial, lo que en teoría debería llevar a un gran volumen de producción, y finalmente a un bajo precio. El equipo de investigadores realizó varias pruebas de integridad sobre las membranas, alcanzando una eficiencia en la separación de nanoemulsiones superior al 99.9 por ciento. Por supuesto, las membranas aún deben ser evaluadas fuera del laboratorio, y para ello, los investigadores están trabajando junto a Shell, quien tiene un lógico interés por esta tecnología. En lo personal, espero que jamás sea necesario usar estas membranas, pero si funciona, serán definitivamente bienvenidas a la hora de limpiar derrames.

Hasta pronto informatizad@s…